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Entrevista
Pablo Weil, presidente de la Cocal
“Las asociaciones internacionales miran a Latinoamérica, pero nos exigen mucho”

El número uno de la Federación de Entidades Organizadoras de Congresos y Afines de América Latina (la Cocal) se refirió a la actualidad del negocio en América Latina, haciendo hincapié en la necesidad de llevar adelante procesos de certificación y tener en cuenta aspectos como la sustentabilidad para seguir avanzando a nivel internacional. Asimismo, reivindicó el rol de los agentes de viajes en la actividad.

En el marco del XXXV Congreso de la Cocal, celebrado a comienzos de marzo en Asunción, el argentino Pablo Weil fue designado de manera unánime como nuevo presidente de la organización que representa a las entidades latinoamericanas que nuclean a los profesionales dedicados al turismo de reuniones. En este contexto, Ladevi Medios y Soluciones tuvo la oportunidad de dialogar con el profesional sobre los actuales objetivos de la Cocal y la actualidad del negocio a nivel regional.

 

-¿En qué etapa se encuentra hoy la entidad?

-La Cocal fue fundada hace 37 años e inicialmente fue pensada para la capacitación. Superamos esa etapa, últimamente venimos trabajando en la profesionalización y ya pensamos en un salto mayor: las certificaciones, la mejora continua y la excelencia en el servicio.

 

-¿Cómo se está desarrollando el sector en Latinoamérica?

-Lo que sucede es que Latinoamérica es muy dispar y eso plantea desafíos. Hay países como Brasil, México, Argentina o Chile que están en un nivel alto de profesionalismo y de proveedores especializados, en base a un proceso que viene desde hace mucho tiempo. Argentina está muy bien desde hace varios años, siempre en constante crecimiento y, sobre todo, con muchísimo profesionalismo en todos los eslabones de la cadena. Y hay otros que están en el camino de avanzar y crecer, con mucho interés, con buenas formaciones de burós, pero les falta acompañamiento en calidad de servicio por falta de capacitación o una trayectoria. Así es difícil hablar de la región como un todo, pero la mayoría está avanzando, pese a todo tipo de vaivenes. Otra cuestión es que no todos los países cuentan con fuertes bases institucionales. A veces hay una asociación funcionando, de repente se disuelve y nosotros tratamos de apuntalarlos. Por ejemplo, lo de Venezuela fue desastroso, porque trabajaba mucho con eventos y tenía una entidad llamada Avoca que funcionaba muy bien. Ahora están intentando reflotarla pero la situación no ayuda. Por otro lado, nos llama la atención que antes para los congresos anuales recibíamos sólo una carta de postulación o de intención, y desde hace un tiempo se viene generando competencia para convertirse en sede, con dos o tres países postulándose. Esto demuestra que el negocio crece y hay un interés notorio.

 

-¿Los Estados entienden la importancia de esta actividad?

-La Cocal no tiene injerencia en los gobiernos, sólo es un paraguas que acompaña, como asesoramiento y ayuda para avanzar en un camino. Hay gobiernos que entienden la importancia de la actividad y otros que no. Hace muchos años atrás en Argentina nadie entendía de esto: era turismo y punto. Hay muchos países que están avanzando, pero esto también se da por ciclos: muchos avanzan y luego cambian algunas variables, baja y vuelve a subir…

 

-¿Cómo es posible captar más eventos internacionales?

-Si nos centramos en eventos regionales, se trata de un mercado más chico –que no quiere decir que el evento sea más chico–, en donde en un ciclo de ocho o diez años un evento regresa a tu país. El tema son los eventos mundiales: ahí son otras las reglas del juego. Aquí es donde más interviene la Cocal, apuntando a elevar el nivel de profesionalismo regional. Porque ya no compite una linda montaña, un paisaje o el mar: eso atrae pero no define una decisión. Hoy se buscan otras cosas, como infraestructura, conectividad, certificaciones, trabajo, calidad humana y la aplicación de la tecnología en los eventos. Así, los ojos de las asociaciones internacionales están puestos en Latinoamérica, pero nos están exigiendo mucho. Por ejemplo, los más desarrollados están a la altura de las exigencias pero también tienen un camino de certificaciones que falta terminar. A ello se suma el tema de la sustentabilidad, la preocupación por la huella de carbono, que el cliente de afuera lo está teniendo mucho en cuenta. Incluso hay clientes internacionales que exigen que el congreso lleve adelante una acción de responsabilidad social. En este sentido, desde la Cocal lanzamos un concurso para que cada país proponga una ONG o entidad de bien público para que la entidad apadrine, de modo de hacer acciones y mostrar que, además, no es una cuestión de plata.

 

-Desde su visión personal como presidente, ¿en qué aspectos desea hacer hincapié?

-Para armar la nueva planificación volvimos a las bases, y uno de los pilares es la comunicación: relanzamos un newsletter semanal que estaba suspendido, nos abocamos a mantener la página web actualizada y las redes sociales en funcionamiento. Por otro lado, hicimos alianzas importantes, como el caso de la Professional Convention Management Association (PCMA), entidad dedicada a la profesionalización y que maneja algunas de las certificaciones más importantes. Por primera vez estuvimos presentes en su congreso, celebrado de Nashville en enero. A través de ellos se puede acceder a webinars gratuitos, que dan créditos de educación continua para rendir certificaciones. Y nosotros colaboraremos con un par de webinars en español que se subirán a la página de la PCMA. Queremos concretar más alianzas con entidades grandes a nivel mundial. Esto a veces genera críticas, resistencia al cambio, pero hay que perderle el miedo a las certificaciones. Todo está creado en base a experiencias norteamericanas y europeas, es cierto, pero no por eso hay que desecharlo. Lo hacemos, lo experimentamos, lo adaptamos y lo bajamos. Recién ahora se está desmitificando este tema.

 

-¿Son confiables las estadísticas actuales? ¿Piensa que la Cocal puede ocuparse de recabar datos y hacer su propia devolución?

-Como hace 20 años, cuando yo recién empezaba en la entidad, la Cocal intentó recopilar estadísticas a nivel regional. Es una tarea muy difícil, que no se puede hacer por cuenta propia, y precisa de información a largo plazo. Se hicieron un par de intentos pero lo dejamos. Los informes de ICCA son interesantes, pero hay eventos que no entran en sus parámetros. El Observatorio de Turismo de Reuniones de Argentina es un buen ejemplo. Los burós también recaban información. La cuestión reside en el compromiso de cada uno en nutrir de buena información. Y si bien hay un margen, son confiables.

 
EL CONGRESO DE ASUNCIÓN

Bajo el formato de debates y charlas dinámicas al estilo de los TEDtalks, en el último Congreso de la Cocal se tocaron temas relativos a la sustentabilidad, tecnología, redes, responsabilidad social y certificaciones. “Otro pilar fue el networking. Tuvimos una ronda de negocios importante con presidentes de entidades y asociaciones generadoras de eventos en la sede de la Conmebol”, indicó Pablo Weil: “A ello se sumó un espacio de intercambio de prospectos, donde los inscriptos llevaron un evento realizados por ellos (uno que rote por Latinoamérica y otro a futuro) para pasarlo a otros organizadores con la idea de mantenerlo bajo el sello de calidad de la Cocal. Sabiendo que los miembros cumplimos con ciertos estándares de calidad, la idea es intercambiar eventos. Esto fue muy difícil de instalar, por el tema de confiar un cliente a otro, pero se va desarrollando”.