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Cartas & chefs
Katherine Debrigard, miembro de Junta Directiva del Grupo AR y creadora del concepto de Ana Rebana
“Vimos la necesidad de ofrecer comida balanceada, que no sea aburrida ni insípida”

Comida balanceada y buena onda es el eje central del restaurante Ana Rebana –del Grupo AR–, que combina la comida rápida con la saludable en un concepto que se aleja de lo tradicional.

Turbantes de colores, música alegre y personal amigable son el primer encuentro de cualquier visitante con la buena onda de Ana Rebana, un restaurante de comida rápida y balanceada del grupo AR, ubicado en el norte de la capital colombiana.

El restaurante está enfocado en ofrecer una experiencia “cargada de buena onda” desde principio a fin. Buena onda a través de sus ingredientes: locales, de calidad y marinados para potenciar su sabor. Buena onda en su personal, enfocado en dar un servicio alegre al cliente. Buena onda en sus espacios, detalles y música. Y buena onda con el medio ambiente, apostando a productos y procesos sostenibles.

Con un año en funcionamiento, este restaurante –certificado en toda la reglamentación y estándares legales– ha logrado darle un giro al concepto de comida saludable con un estilo similar al de la comida rápida, gracias a la facilidad, rapidez y personalización de sus platos, pero con ingredientes saludables y preparaciones diferentes.

“Ana Rebana es un restaurante que nace de la necesidad de tener comida balanceada que no sea aburrida ni insípida; que apele a todos los sentidos y deje al cliente muy contento”, explicó Katherine Debrigard, creadora del concepto de Ana Rebana.

El restaurante cuenta con una gran barra de ingredientes. Primero se elige la base, que puede ser arroz, pasta, sándwich, wrap o lechuga. Luego los ingredientes básicos –los más frescos– como tomate, pepino, zanahoria, platanitos, piña enchilada o coliflor a la mostaza. Luego se pueden adicionar ingredientes premium, entre los que destacan los quesos marinados en balsámico o al pesto, y los tomates confitados. Le siguen las proteínas –que pueden ser calientes o frías– y se culmina con los energéticos, como lentejas crocantes o croutons. Cada comensal puede preparar su propia mezcla o elegir una de las propuestas por el restaurante.

Para David Muñoz, chef del restaurante, lo que se buscó fue que “el cliente encuentre en una sola carta todos los ingredientes: salados, dulces, texturas y aromas. Tratamos de utilizar productos frescos y de alta calidad, y darle una presentación muy bonita. A grandes rasgos, quisimos marcar una tendencia en gastronomía”.

De esta forma, se puede tener una personalización casi permanente y recurrir a alimentos saludables y otros cuantos indulgentes, todos con sabores muy potentes gracias a los procesos de marinado previo que ayudan a que los sabores realcen.

Además de los almuerzos, también hay otras opciones para quienes buscan un desayuno o snack. Para ello se ofrece una sección de café y pastelería, donde se encuentran los pasabocas tradicionales, sándwiches, tortas veganas, ensaladas de frutas, smoothies y parfaits para degustar en cualquier momento.

 

SABORES CRIOLLOS.

No debe sorprender que el plato preferido por los clientes sea el que más alude a los sabores locales: el “Piropo latino”. “Nos dimos cuenta de que la gente ama la comida criolla. Tenemos la ‘Geisha coqueta’, que tiene una vinagreta de zanahoria con miso; y el ‘Amor a la vietnamita’, de sabores agridulces, pero la gente es reacia a este estilo. Por eso le apostamos a la comida criolla”, explicó Debrigard.

El “Piropo latino” se puede preparar con cualquiera de las cinco bases y tiene tomate cherry, zanahoria acaramelada, cuadritos de plátano maduro, frijolitos negros, aguacate y queso costeño agridulce. Se puede acompañar con pollo asado o carne desmechada, y se recomienda añadirle la vinagreta 1.000 islas.

Cabe recordar que el pollo asado es marinado un día antes con sal, pimienta y ajo; luego se grilla a temperatura alta y, posteriormente, se vuelve a marinar con un guiso criollo, que contiene ajo, cilantro, cebolla larga, tomate y paprika; salsa en la que se deja dos días para potenciar su sabor.

 
Ubicación: Calle 99 # 14-49.

Horario: lunes a viernes de 6.30 al cierre.

Teléfono: 743 6701.

Tarifas: de $ 20 mil a $ 25 mil.