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Columna
El conflicto y el desempeño en la empresa

“El conflicto es inevitable en las organizaciones; sin embargo, ya que puede ser una fuerza tanto positiva como negativa, la gerencia no debe tratar de eliminar todo conflicto, sino sólo aquel que tenga efectos desestabilizadores sobre los esfuerzos de la organización para lograr sus metas.”

JAMES GIBSON

Si bien la existencia de muchos conflictos dentro de la empresa no es deseable, se puede considerar que cierto número de conflictos no sólo es inevitable, sino que además el desempeño óptimo de la empresa requiere un nivel moderado de conflictos, dado que sin ellos no se percibiría la necesidad de cambio ni se prestaría atención a las áreas problemáticas.

En ese sentido, el conflicto puede ser positivo o negativo según su cantidad y tipo. La gerencia tiene que usar todas sus habilidades y técnicas para manejar el nivel de conflictos y lograr el desempeño óptimo.

El conflicto no se puede evitar y, por lo general, puede provenir de diferentes factores, incluida la estructura misma de la organización o el sistema de evaluación, entre otros aspectos.

Para que cualquier organización sea eficaz, las personas y los grupos interdependientes deben establecer relaciones de trabajo entre los límites de la organización, así como entre personas y grupos. Las personas o los grupos pueden depender unos de otros para obtener información, recibir asistencia y realizar acciones conjuntas, y esta interdependencia puede propiciar la cooperación o el conflicto.

De acuerdo al efecto que ejerce el conflicto sobre la empresa podemos analizar al conflicto, tanto funcional como disfuncional.

• Conflicto funcional: es una confrontación de grupos que mejora y beneficia el desempeño de la empresa. El conflicto funcional debe considerarse como una tensión creativa, que si no fuera por ellos en las empresas habría poco compromiso para cambiar y se estancaría la mayoría de los grupos.

• Conflicto disfuncional: es cualquier confrontación o interacción intergrupal que dañe a la empresa o que frene el logro de sus metas. Los gerentes deben tratar de eliminar los conflictos disfuncionales.

Los conflictos beneficiosos muchas veces se pueden volver dañinos; en la mayoría de los casos es difícil identificar con precisión el momento en que el conflicto funcional se convierte en disfuncional. El mismo nivel de estrés y de conflicto que puede generar en un grupo un movimiento sano y positivo hacia las metas, puede resultar extremadamente desestabilizador en otro (o en diferente momento para el mismo grupo).

 

EL CONFLICTO Y LA EMPRESA.

El conflicto puede tener un impacto positivo o negativo en el desempeño de la empresa. Según la naturaleza del conflicto y la forma en que se maneje, para cada empresa existe un nivel óptimo de conflicto que se puede considerar altamente funcional y ayuda a generar el desempeño positivo.

Por una parte, si el nivel de conflicto es muy bajo, el desempeño puede verse afectado; innovar y cambiar es difícil, y la empresa puede tener dificultad para adaptarse a un cambio en su entorno.

Por otra parte, si el nivel de conflicto es muy alto, el caos que resulte puede amenazar también la supervivencia de la empresa.