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BALANCE 2018
Un año fluctuante, con incertidumbre dominante

El humor sectorial contrasta respecto a la euforia que reinaba en la actividad allá por fines de 2017, aunque siguen respaldando la política sectorial de Macri. La corrida cambiaria, la inflación, la oferta informal y la presión tributaria son los tópicos que mencionan los empresarios al momento de explicar la abrupta la caída de la rentabilidad.

Al tiempo que sus argumentos para respaldar la gestión de Mauricio Macri se desvanecen, desde el sector hotelero-gastronómico resisten para evitar un cambio de timón en 2019, y coinciden en que la política de Cambiemos tiene claroscuros pero va por el camino correcto.

No obstante, y tras haber comenzado el año con la exigencia de que se revea el tipo de cambio, los empresarios reconocieron que el sismo del mercado cambiario “se le fue de las manos al Gobierno”; aunque sostuvieron que el escenario contempló, por ahora, un ínfimo repunte del mercado interno y de la llegada de turistas internacionales.

En este contexto, golpeados por la coyuntura socioeconómica nacional, desde el trade advierten que este año estuvo signado por un negocio sin rentabilidad, producto de las altas cargas impositivas, tarifazos e incrementos en los costos laborales.

Junto con la oferta informal, la presión tributaria sigue siendo el principal tópico que mencionan los empresarios al momento de hablar de las causas de la caída de la rentabilidad. En efecto, denunciaron que las "las cargas tributarias y las laborales consumen el 50% de los costos internos de un establecimiento”.

En esta nota, una síntesis de los principales hechos ligados al sector de este año que está por terminar.

 

EL TERMÓMETRO.

Durante este año, y a modo de corolario, Aldo Elías y Graciela Fresno, titulares de la AHT y de la Fehgra, respectivamente, denunciaron que la presión tributaria anula la rentabilidad e inversión en el negocio. Recalcaron que los costos laborales son los más altos de la región; reclamaron que aún no se logró regular a todos los actores del mercado para que la competencia sea transparente, equitativa y leal; y bregaron por la erradicación definitiva de la total inequidad e injusticia que afrontan los alojamientos por el pago de los derechos de autor por la presunta difusión pública de un repertorio musical o artístico, entre otros temas.

“Necesitamos que el turismo sea considerado una de las industrias más importantes del país, y para esto es fundamental bajar la altísima presión impositiva que desde siempre venimos padeciendo”, aseveró Aldo Elías, quien agregó que la competitividad pende de los impuestos. “El déficit no se soluciona sumándole impuestos a las empresas, sino haciendo que más argentinos paguen. Mientras esto no ocurra, no habrá motivo válido para pasar de la informalidad a la formalidad, porque nadie va a querer desarrollar una actividad si toda la rentabilidad se evapora pagando tributos", recalcó.

Respecto a la competencia desleal, desde la Fehgra detallaron que en Argentina hay más de 600 mil plazas de alquileres temporarios informales –que no tributan alrededor de US$ 1.000 millones de ingresos y dejan fuera del sistema a más de 150 mil empleados–.

 

NO TAN EN VERDE.

Con la moneda estadounidense habiendo aumentado casi un 100% desde diciembre del año pasado (al cierre de esta edición la divisa volvía a coquetear con los $ 40), desde la esfera privada afirman que para ser competitivos no alcanza con la devaluación.

“El punto para ser competitivos es que bajen los impuestos; no es solamente el valor del dólar. La cotización actual no nos soluciona los problemas, porque en un país que sueña con billetes verdes la posibilidad de que se traslade a los precios es mucha", remarcó Elías, quien aclaró: “Hasta mayo había un atraso cambiario enorme, y si bien desde el sector empresario pedimos un precio mayor para que las tarifas puedan competir con las de los países vecinos, la cotización actual se está yendo de línea. Una cosa era un dólar a $ 28 o $ 29, otra es el actual y creciendo”.

A su turno, Graciela Fresno reconoció que tener un dólar alto “es un elemento que coyunturalmente nos podría favorecer”, pero resaltó que el actual precio no es ideal por la inflación que trae atada. “Sucede que en Argentina cada aumento en el dólar, más temprano que tarde, termina reflejado en los precios locales, atentando nuevamente contra la competitividad. Propugnamos por una cadena de comercialización consciente y con costos razonables que permitan sacar provecho del escenario actual”, sostuvo.

 

REVÉS PARA SADAIC.

Siendo una de las noticias más celebradas por el sector, este año se recordará por la multa de casi $ 43 millones que la Secretaría de Comercio le impuso a la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (Sadaic). La misma fue por aplicar precios excesivos en los aranceles de derechos de autor que les exigía a los hoteles por la reproducción de obras en los televisores instalados en los alojamientos.

 

A MEDIAS TINTAS.

El 5 de marzo –sin decir “¡agua va!”– debutó la martingala con la cual la AFIP empezó a cumplir la promesa hecha reiteradas veces a los hoteleros de empezar a equiparar impositivamente la oferta de alojamientos de Airbnb, Booking y Hoteles.com. Sin embargo, la resolución, que entró en vigencia el 27 de junio, instrumenta que sólo son alcanzadas si sus montos de operación no superan los US$ 10.

 

DEGRADACIÓN INSTITUCIONAL.

Desde los inicios de la gestión de Cambiemos al frente del Ejecutivo, Turismo siempre fue uno de los ministerios volantes en las versiones periodísticas cada vez que apretaba el déficit.

De hecho, a cada rumor le siguió una desmentida, hasta que el 3 de septiembre el presidente Macri achicó de 21 a 10 la cantidad de ministerios, y rebajó a Turismo a Secretaría de Gobierno de Turismo, dependiente de la Secretaría General de la Presidencia.

Desde la esfera privada aseveran que se perdió roce político con otras carteras y funcionarios influyentes; al tiempo que se mostraron alertas respecto ante un posible ajuste en la promoción nacional.

 
OCUPACIÓN RÉCORD

En el primer semestre hubo un récord histórico de ocupación hotelera y se contabilizó el mayor número de viajeros hospedados de la serie: 10,3 millones, de los cuales dos millones fueron extranjeros.

CONSUMO EN RETROCESO

Los restaurantes y bares porteños denunciaron que el consumo acumula casi dos años seguidos de retroceso y advirtieron que “aún no hay despidos porque es muy difícil dejar de lado a personal calificado”.

PARITARIAS QUE NO CONVENCEN

Las negociaciones para actualizar la escala salarial de los hoteleros y gastronómicos se dilataron más de lo esperado y el incremento real del 25% en dos tramos poco convenció a los integrantes de la mesa.

CITAS PROFESIONALES

Asimismo, las ferias, congresos y exposiciones que se llevan a cabo anualmente en Argentina también mostraron los síntomas de un sector que confía en una pronta recuperación del consumo, y no le suelta la mano a las políticas sectoriales del gobierno nacional.

“Una feria ciclotímica” fue el calificativo que mejor la cabe a la edición 2018 de Hotelga, cuyo ánimo y negocio estuvieron condicionados por la corrida cambiaria que trepó más de $ 13 en menos de 48 horas. En números, la cita se caracterizó por contar con un 9% más de espacio expositivo (15.960 m² en total), un 14,4% más de expositores (participaron 223 empresas, 30% de ellas debutantes) y un 5% más de concurrencia de público que en 2017 (la organización estimó visitantes en el orden de los 20 mil).

Los contrastes del Turismo de Reuniones quedaron expuestos en ExpoEventos 2018, la feria máter del segmento. La cita funcionó para ponderar el rol de la actividad turística como factor significativo en la economía nacional; aunque afirmaron que es necesario optimizar las condiciones económicas, impositivas y cambiarias nacionales. En este espacio también se exhortó por medidas y acciones macroeconómicas que estimulen la industria de los eventos.

Por otra parte, un centenar de CEOs reunidos en Buenos Aires por la 18° Cumbre Anual del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) elogió la transformación encarada por el gobierno argentino y a ese compromiso le sumó la promesa de acompañar el esfuerzo con cerca de US$ 2.000 millones en inversiones.

En octubre, la hotelería tuvo un rol preponderante en la apertura de la FIT 2018, y fue el propio ministro de Turismo, Gustavo Santos, quien destacó las próximas inversiones y los niveles de ocupación alcanzados por la hotelería.

EL MERCADO SIGUE LATIENDO

A lo largo del año se inauguraron varios establecimientos hoteleros y gastronómicos, a la vez que otros tantos, algunos históricos y notables, cerraron sus puertas.

Un ejemplo es la apertura del Amérian Pinamar Hotel, el segundo establecimiento en la costa argentina de Amérian Hoteles. Así como el Guachipas Golf, un complejo hotelero en Salta, y el Falls Iguazú Hotel & Spa, en Misiones, que demandó $ 90 millones de inversión.

En tanto, la cadena nacional Álvarez Argüelles Hoteles presentó su plan de desarrollo y proyectó la apertura de hoteles en Salta, Buenos Aires y La Pampa. Además, creó una nueva marca premium, en la que sobresale el flamante Hotel Grand Brizo Buenos Aires.

En sintonía, Howard Johnson continúa con su agresivo plan de expansión en Argentina –este año inauguró 4 establecimientos y recientemente estrenó el Howard Johnson Hotel & Resort Termal Dolores–; al tiempo que la cadena Hilton abrió las puertas del Hotel Hilton Pilar, el cual demandó una inversión de US$ 50 millones y empleará a más de 160 personas de manera directa y alrededor de 450 indirectas.

Otro gran cambio que tuvo lugar en el mercado hotelero fue el anuncio de Meliá Hotels International de la apertura del Meliá Iguazú; mientras que el Grupo AccorHotels anunció el cese de operaciones del Sofitel Arroyo Buenos Aires e inauguró el Palladio Hotel Buenos Aires, MGallery by Sofitel, en el corazón de Recoleta,.

En cuanto a la gastronomía, las cadenas fueron las que impulsaron el crecimiento de la oferta; al tiempo que algunos establecimientos tradicionales bajaron las persianas.

En enero el bar notable La Perla del Once dejó de funcionar; mientras el restaurante Hermann cerró sus puertas, tras ocho décadas de funcionamiento; al tiempo que hace un puñado de días el bar notable porteño La Giralda vendió el fondo de comercio por la caída del consumo.

Por su parte, la confitería Boston de Mar del Plata y la fábrica de alfajores Estancia El Rosario siguen en jaque ante la difícil situación financiera y tienen en vilo a más de un centenar de puestos de trabajo.