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Sancionarán a los bares rosarinos que no dispongan agua gratis para sus clientes

El Código de Faltas del municipio pena con multas y clausuras "a quienes no cumplan con la obligación de ofrecer a los comensales en su cartilla del menú de aguas y gaseosas un vaso de agua sin costo”.

Tras la insistencia de los integrantes de la Cátedra del Agua de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) –aseveran que el 40% de los casi 1.500 establecimientos gastronómicos se resiste a incluir el agua de la canilla en su menú de bebidas–, la intendencia de Rosario intensificará los operativos de fiscalización y sanciones para los infractores.

La Secretaría de Control del municipio detalló que las multas previstas llegan a $ 889,37 y hasta 90 días de clausura para quienes no incluyan la oferta en la carta, se nieguen a aceptar entregar un vaso de agua sólo a pedido del cliente, estiren el tiempo que tardan en llevar a la mesa la bebida o intenten cobrarla en el ticket como si fuera agua mineral.

“Por más que permitan que sus clientes almuercen o cenen con agua potable, no significa que la gente deje de consumir otras bebidas. No es que se evapora el dinero, en algunos casos se potencia", apuntó. De lo que se trata es de respetar un derecho de todos y hacer una ciudad más amable", recalcaron desde la Cátedra.

 

MALESTAR POPULAR.

A la preocupación por la crisis económica, los comerciantes gastronómicos de Paseo Pellegrini denuncian que la suma de exigencias tales como ofrecer jarras de agua o no colocar el salero sobre la mesa están complicando el negocio. "Está muy bien que controlen lo que tiene que ver con la higiene y la seguridad de los clientes, pero también lo hacen con otras cosas que no son tan relevantes y por las cuales te pueden cerrar el local por 90 días", declaró el titular del Paseo Pellegrini, Alejandro Pastore.

Al respecto, indicó que una vez por semana o tal vez más, los propietarios de los bares reciben la visita de un inspector municipal que controla más de 70 aspectos: "Desde la cartelería de seguridad hasta el baño de discapacitados, pasando por la ocupación del espacio público y la carta en Braille. Nos controlan todo y nos parece perfecto que sean rigurosos, sobre todo en bromatología y cuestiones eléctricas y de instalaciones de gas. Pero hay otras exigencias que no son tan fundamentales, a pesar de que también las cumplimos", remarcó.

En torno a la problemática en cuestión, Pastore sostuvo: "Desde el derecho al agua nos pareció que es fundamental la medida, y que tiene que ver con que todos los rosarinos puedan tener acceso al agua potable. Por eso consideramos muy pobre restringir este derecho a que la gente que se sienta en un bar pueda pedir un vaso de agua gratuito. Creemos que es banalizar algo que es fundamental", dijo. Y continuó: "Es más, con la situación de marginalidad que estamos viviendo, todos los días pasa una gran cantidad de chicos pidiendo o vendiendo cosas, que caminan como 10 y 12 horas, y nos piden agua, y obvio que se la damos”.