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El Paseo del Bajo es una bomba de tiempo para los restaurantes de Puerto Madero

Desde la Ahrcc reclaman que el gobierno porteño nunca atendió la inquietud sobre las plazas de estacionamiento y adelantaron que los negocios podrían cerrar si no se resuelve dónde guardarán los autos los clientes.

"A partir del 1° de mayo, con el Paseo de Bajo se va a tardar siete minutos en conectar los 7,1 km. que separan la Autopista Illia con las autopistas 25 de Mayo y Buenos Aires-La Plata, sin ninguna parada, sin ningún semáforo", ratificó Franco Moccia, ministro de Desarrollo Urbano y Transporte porteño, y encendió –una vez más– las alarmas de los empresarios gastronómicos de Puerto Madero.

Al respecto, y enfatizando que la situación es crítica, desde la Ahrcc celebran los avances de la obra pero perciben un futuro poco alentador para los establecimientos de la zona.

En este orden, detallaron que el consumo cayó un 40% desde 2017 y que muchos locales debieron cerrar; al tiempo que advirtieron que el gobierno de la Ciudad sigue sin atender el asunto de los estacionamientos, y afirman que esta situación complicará aún más el negocio, poniendo en riesgo la mano de obra empleada.

“Desconozco si cumplirán con la fecha de inauguración o se demorará un tiempo más. Lo que realmente nos preocupa es que no sabemos dónde guardarán los autos los clientes. El consumidor local no va a Puerto Madero sin su vehículo”, explicó Verónica Sánchez, titular de la Cámara de Restaurantes de la entidad, quien añadió: “Los bulevares diseñados son espacios verdes muy bonitos pero serán las lápidas de los estacionamientos y negocios”.

Asimismo, recordó que desde el momento en que la Ahrcc tomó conocimiento de las obras le planteó al gobierno porteño la inquietud sobre las plazas de estacionamiento y afirmó: “Nunca hubo un plan para resolver este problema y la única solución que nos dieron fue un mapa de los garajes supuestamente aledaños que hay cruzando la avenida Paseo Colón”.

Aseverando que está a favor del progreso y que el Paseo del Bajo implica una evolución para el tránsito de la zona, Sánchez recalcó que los clientes no podrán estacionar en las plazoletas ni en la vía pública a 45°. “Bancamos el negocio a pérdida durante meses y apostamos a sostener a los empleados, pero a semanas de la inauguración de la obra y viendo que no se contempló la demanda, es realmente alarmante el futuro de los restaurantes”, puntualizó.