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El Paseo del Bajo amenaza con transformar a Puerto Madero en un desierto gastronómico


La Ahrcc denunció que los restaurantes están al borde del abismo; al tiempo que advirtió que el fin de la obra no palía la crítica situación, que mantiene en vilo a más de 2.000 puestos de trabajo y más de 40 locales gastronómicos. Al respecto, denunciaron que el gobierno porteño nunca atendió la inquietud sobre las plazas de estacionamiento.

“Estamos a pocos días de inaugurar una obra que cambiará radicalmente el horizonte del microcentro porteño: el Paseo del Bajo”, declaró Franco Moccia, ministro de Desarrollo Urbano y Transporte porteño, y despertó –una vez más– la ira de los empresarios gastronómicos de Puerto Madero.

En este orden, se mostraron expectantes ante la puesta a punto de la obra de ingeniería vial, aunque indicaron que las previsiones no son favorables para los establecimientos, los cuales atraviesan una situación límite.

Por tanto y tras recalcar que desde 2017 el consumo se retrajo un 40% poniendo en jaque a muchos locales que debieron recurrir al crédito para subsistir y advirtiendo que otros no corrieron la misma “suerte”, desde la Ahrcc reiteraron que el final de la obra no implica que los comercios de la zona vuelvan a operar con “normalidad”.

 

UNA GUADAÑA PARA LOS RESTAURANTES.

“El gobierno de la Ciudad de Buenos sigue sin atender el asunto de los estacionamientos”, enfatizó Verónica Sánchez, titular de la Cámara de Restaurantes de la entidad.

Al respecto, comentó que la reducción a un tercio de las 4.760 plazas que había para estacionar, seguirá comprometiendo el negocio y pondrá en riesgo los más de 2.000 puestos de trabajo.

Consultada sobre las variables que les brindó el gobierno porteño, la dirigenta recalcó que ninguna de las soluciones brindadas resolvió el problema. “Aún no sabemos dónde guardarán los autos los clientes. El consumidor local no va a Puerto Madero sin su vehículo”, subrayó, para sentenciar: “Los bulevares diseñados son espacios verdes muy bonitos pero serán las lápidas de los estacionamientos y negocios”.

Por tanto, Sánchez recordó que desde hace más de dos años que le plantearon al gobierno porteño la inquietud sobre las plazas de estacionamiento y mostraron el rechazo de que los clientes no podrán estacionar en las plazoletas ni en la vía pública a 45°. “Nunca hubo un plan para resolver este problema y la única solución que nos dieron fue un mapa de los garajes supuestamente aledaños que hay cruzando la avenida Paseo Colón”, aseveró, para recordar que tuvieron que sostener los negocios a pérdida durante meses sin dejar de pagar los IIBB, el impuesto de ABL más caro de la Ciudad y sin ningún tipo de compensación en las cargas sociales.