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Informe especial
HOTELES POP-UP
Experiencias personalizadas en su máxima expresión

Una nueva tendencia global son los alojamientos temporales que, una vez que el cliente hace su check out, se desmantela. Si bien surgen de la mano de marcas independientes, tienen algunas características en común: están pensados para el viajero de lujo, tienen un diseño atractivo y están construidos con materiales reciclables.

Hay un lema que la industria del turismo pregona desde hace varios años: “El turista busca cada vez más experiencias únicas y personalizadas”. Y en ese camino los hoteles revisaron varios de sus servicios e instalaciones para estar más en sintonía con las aspiraciones de los huéspedes.  

Siguiendo la misma línea y llevándola un paso más allá, surgieron los hoteles pop-up, en primer término de la mano de marcas independientes. Se trata de alojamientos nómades y modernos que ofrecen opciones para pasar la noche en lugares a los que no llegan los establecimientos habituales (como parajes remotos) o se piensan como opción de alojamiento en festivales de música o circuitos deportivos. Las propuestas son carpas, cabañas, contenedores de barcos o burbujas prefabricadas.

Asimismo, hay que dejar en claro que se trata de un servicio pensado para el segmento de alta gama; con un concepto de lujo moderno. En alguno de los casos, el cliente elige un país o una región y la compañía localiza una parcela de tierra virgen en la que construir un hotel pop-up, totalmente personalizado e incluyendo personal, comidas y excursiones. El huésped puede elegir todo, desde las vistas a la ropa de cama y las botellas en la bodega. Se trata de una oferta hecha a medida en el sentido más literal. En tal sentido, instagramers abstenerse! Porque este tipo de propuestas tienen lugar en predios donde no ha estado nunca nadie antes, en un viaje que nadie ha hecho.

Por otra parte, estos hoteles se construyen con materiales reciclados y apuntan a un viajero comprometido con el cuidado del medio ambiente (una vez que se desmantelan, no se deben dejar rastros en el lugar). Otras características de su público es que son jóvenes pertenecientes a la generación digital nacida a partir de los 80, con altos valores sociales y que persiguen en sus vacaciones experiencias personalizadas.

 

LAS PROPUESTAS.  

El primer caso de hoteles pop-up surgió en el festival de música Glastonbury de 2011. La compañía The Pop-up Hotel vio una oportunidad de negocio al ofrecer a los espectadores carpas de lujo, con baño y aire acondicionado. Con los años, sumó wi-fi y seguridad las 24 horas. Su público objetivo son aquellos reacios a dormir en el suelo y a usar baños compartidos. Así, idearon unas tiendas de campaña totalmente equipadas y con un diseño cargado de glamour.

Hasta hace unos años ninguna gran cadena hotelera había puesto el ojo en este negocio, hasta que Marriott International lanzó su propuesta en el festival Coachella de 2017. Instaló ocho carpas de lujo semejantes a las que se utilizan en los safaris más glamorosos. El éxito fue rotundo y regresó a Coachella en 2018, con una propuesta de carpa circular, con wi-fi, baño con ducha, minibar y seguridad las 24 horas. Para esta ocasión los hoteles pop-up de Marriott contaron con el sello de la marca W Hotels & Resorts y estuvieron inspiradas en los hoteles de Dubái y Bali.

Otro de los segmentos de viajes en los que se ofrecen los hoteles pop-up es en las travesías en contacto con la naturaleza. Así se montan las instalaciones en espacios inaccesibles para los hoteles tradicionales, como las salinas de Bolivia, la región de Kimberly en Australia, los desiertos en Namibia, las ruinas del Rajastán, el lago Inle en Birmania o las dunas del desierto marroquí.

En este segmento de viajes, una vez que el destino está elegido, los viajeros comienzan a diseñar su hotel pop-up desde sus cimientos y solicitar los servicios complementarios, como la atención de un guía, un chef, un sommelier o un astrónomo para acompañar la observación de estrellas.

 
LAS MARCAS

Tal como reseñamos, son varias las empresas que vieron en este tipo de alojamiento un negocio:

– The Pop up Hotel: Es la pionera que surgió en 2010 en Reino Unido, hoy tiene presencia en todo el mundo. Una de las mejoras que fueron incorporando son las amenidades, que hoy se asemejan a las de un hotel boutique. Además, el crecimiento de la marca vino de la mano de la captación de nuevos nichos de negocios. Hoy estos alojamientos se ofrecen para fiestas privadas, eventos sociales (principalmente casamientos) y encuentros corporativos, que busquen un ambiente descontracturado.

– Blink: La agencia de viajes de lujo Black Tomato lanzó esta unidad de negocios, que ofrece un innovador concepto de vacacionar, en la que el hospedaje son los hoteles pop-up. El servicio está disponible en todo el mundo, y permite a sus clientes diseñar su viaje y su estancia completamente a medida. El proceso de armado del viaje puede desarrollarse online o por teléfono guiado por un experto, para ir definiendo el destino (generalmente parajes aislados y en contacto con la naturaleza), el tipo de alojamiento (diseño, amenidades, servicios y vistas), las actividades complementarias, la gastronomía y el personal del que quiera disponer. 

– Pink Cloud: Los arquitectos daneses que idearon esta compañía apuestan a la instalación de hoteles efímeros en oficinas desocupadas, en ciudades como Nueva York.

– Snoozebox: Empresa británica que ofrece alojamiento en contenedores de barcos, perfectamente equipados, que se instalan en las afueras de un festival de música.

HOTELES SOBRE RUEDAS

La idea de los hoteles pop-up está en proceso de evolución también para darle lugar a las habitaciones móviles. La compañía Autonomous Travel Suite diseñó un proyecto que integra transporte y alojamiento a través de una suite móvil.

Esta habitación compacta está equipada con funciones básicas para dormir, trabajar y asearse, lo que permite a los huéspedes utilizar su tiempo de viaje de forma más eficiente y productiva.

El servicio íntegro se controla a través de una plataforma central llamada Interfaz Autónoma, que controla varias operaciones y servicios, analiza las mejores rutas a tomar y contacta al usuario con instalaciones cercanas, en el caso de que quiera hacer una parada para almorzar, por ejemplo.